Nunca me prives
de contemplar tu sangre
y bañarme en ella
Dame sabiduría
para no contaminarla
pues el preciado líquido
al que llamamos agua.
De admirar tus venas
a las que llamamos ríos
Pues son el cause
de tu preciada sangre
de sacar un pez
de viajar y relajarme en ellas
para fortalecer mi espíritu
y olvidar mis penas.
que extensa es tu parte fértil
ésta es tu hígado
a la que llamamos
mar, agua, fauna, flora
es delirio, éxtasis de nuestra existencia
no abucemos
no rompamos esta cadena
pues todos sufrimos
si nuestra madre enferma.
¡Que belleza¡
¡Que colores!
¡Que esplendor!
¡Que energía!
hay en tus pulmones
para dar oxigeno
que nos da vida
a los que llamamos
flora, arboleda, bosque o selva
y sólo tu lo tienes
madre tierra.
Con tanta contaminación
con tanto humo
parece un invernadero.
hemos roto tu capa
te ha dado fiebre
y el sol te quema.
que triste es verte
con tus alvéolos
a lo que llamamos flora,
quemados, talados, destrozados.
Con tu piel desnuda
árida desollada
expuesta al sol
como un desierto
y mostrando tus huesos
a los que llamamos
rocas, lajas, piedras
en nuestro léxico.
¡Dios, madre tierra!
danos sabiduría
para evitar las guerras
para no ser parte
de esos radicales libres
que bombardean tus órganos
y te acortan la vida.
Acójame en tu seno
y al final, cuando tenga que partir
te devolveré tu sangre.
Tú sales
y todos esos minerales que un día me diste
para prolongar mi existencia;
y formar parte de tu cuerpo
para que siempre vivas
en el inconmensurable tiempo
para que nunca mueras.
Aug 4
8:11 PM